El modo para desaprender

Rural Mode o Modo Rural en español, simboliza para nosotros una manera de entender la vida y de vivirla.

La miremos como la miremos, nuestra existencia se trata de cómo usar el tiempo y la energía. Somos eso, energía y nos dan un tiempo para vivir.

Desde que estamos en el vientre materno ya sabemos que somos energía y que si todo va bien, naceremos y comenzaremos a desarrollarnos.

¿Seguros? Lamentablemente, hay bebés que no nacen, otros fallecen en el parto, algunos se van siendo niños. Esto nos asegura que nadie sabe cuánto tiempo tendrá para usar su energía.

Esta es la razón por la que todos deberíamos dirigir nuestros pensamientos, esfuerzos y deseos hacia un objetivo, ser felices.

Todos asumimos que no es una tarea fácil. Que hay que vivir toda una vida para ver si a lo largo de ella alcanzamos la felicidad. En realidad es lo contrario, desde la decisión de ser felices, debemos usar nuestro tiempo y energía para que nuestra vida sea de felicidad.

Pero nuestra mente, esa que siempre se empeña en hacer callar a nuestro corazón, tiene miles de argumentos para decirnos en todo momento que la felicidad no es sencilla y que no todos la consiguen.

Esa mente sólo repite lo que venimos asimilando desde hace millones de años, temores e inseguridades. Esos temores del hombre de las cavernas, al que perseguían animales salvajes.

Y en esta época no corremos mirando hacia atrás, corremos mirando hacia adelante, persiguiendo esa zanahoria que nunca alcanzamos, esa que nos pone una sociedad de consumo y que nos dice que si no logramos ciertas cosas somos mediocres, fracasados o perdedores.

Por todo esto es que deberíamos enfrentarnos a nuestra mente. ¿Cómo? Desaprendiendo. Sí, hay que desaprender todo aquello que nos impide seguir nuestros deseos, nuestros sueños y nuestras ilusiones, esas que nos indican qué nos daría felicidad.

Pero las grandes ciudades, el ruido, la contaminación, el tránsito, las obligaciones y los mandatos familiares o sociales, nos lo ponen todo muy complicado.

Es ahí que podemos activar el Modo Rural. Que no tiene que ser necesariamente ordeñando una vaca, pero sí podemos bajar un poco el ritmo de nuestro día a día y enfocarnos en cosas que nos alimenten el espíritu.

Buscar lo simple, tratar de ser humildes, entender al otro y no querer imponerle nada. Agradecer lo que nos brinda la naturaleza y cuidarla. Hacer cosas que nos diviertan y nos gusten, que nos hagan sentir bien. Ayudar a otros a lograr sueños.

Eso es nuestro Rural Mode, observar cómo fluye todo en la naturaleza y tratar de imitarla, aprender de la gente sencilla, disfrutar de los amaneceres y atardeceres, meditar, agradecer, amar sin límites. Así uno se va sintiendo rico, porque cada vez necesita menos.

Valorando las cosas simples y las pequeñas maravillas, uno se llena de energía para vivir. Hay que desaprender lo que nos impida ser felices y tomarnos nuestro tiempo para apreciar lo escencial, lo que importa. Es nuestra filosofía de vida.

Así como se pone el teléfono celular en Modo Avión para no ser interrumpidos, probemos poner nuestra vida en Rural Mode, conservaremos nuestra energía y disfrutaremos mucho más el tiempo que nos regale Dios.

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