El príncipe y la polilla

Había una vez… dos almas gemelas, muy soñadoras, bastante rebeldes, algo insensatas y con un sentido del humor a prueba de misiles nucleares. Karina y yo.

El origen de los apodos y la frase

Yo emigré de Argentina, mi país, siendo casi un adolescente. Luego de cumplir con el servicio militar obligatorio, decidí que no terminaría el colegio secundario y que quería conocer Europa.

No tenía dinero ni conocía a nadie en el viejo continente. Mi padre, con mucho esfuerzo, sacó el pasaje a crédito y un tío me prestó 500 dólares. Con un pequeño bolso y una inconsciencia admirable, partí hacia España. Al llegar al aeropuerto de Madrid, me recibió un guardia civil con su típica “simpatía” y me dijo… “¡argentino!… ¿traficante, chulo o futbolista?”.

Derrumbados en cuestión de segundos mi candidez y mi orgullo patrio, le respondí… “lo segundo no sé qué significa, pero yo soy futbolista”. Desde ese día comprendí mejor la frase de mi padre… “¡Ojo hijo!, ser argentino no es una nacionalidad, es una profesión”.

A partir de ese recibimiento en España decidí que ya no respondería “argentino”, diría “cordobés”. Yo nací en Córdoba, ciudad capital de la provincia de Córdoba. Cuyo nombre original es Córdoba de la Nueva Andalucía. Porque quien la fundó fue un conquistador andaluz que venía de la Córdoba de España.

Como en esa etapa de mi vida la idea no era pelear con nadie, sino tratar de tener sexo con la mayor cantidad de chicas que pudiera, el cuento de mi nacionalidad me ayudaba mucho en esos menesteres.

Les decía que era de Córdoba de la Nueva Andalucía, ubicada en el sur de América, dentro del territorio de Argentina, pero que funcionaba como un principado independiente, solo que para viajar teníamos que usar el pasaporte comunitario argentino. (Gracias a Dios no existía Internet, con Google y Wikipedia yo todavía sería virgen).

Me ayudaba mucho que los cordobeses tenemos un acento muy particular, no se parece en nada al de Buenos Aires, que es con el que asocian a los argentinos, porque al tener puerto, fueron los primeros en viajar al exterior.

Como el cuento era largo, chicas y chicos españoles lo resumieron en “Raúl, del principado”. Y comenzaron a llamarme en broma “príncipe”, lo cual me terminó ayudando con las chicas porque todas sueñan con uno. Aunque luego descubran que más que príncipe, uno es el mendigo.

Al año siguiente me mudé a Portugal, ahí se acabó lo del principado porque casi nadie distingue un acento en otro idioma.

En 1979 llegué a Venezuela, Karina tenía un año de edad, no era correcto invitarla a salir, tenía que esperar 19 años. Por suerte, yendo a la playa descubrí que a las chicas les gustaba mi acento y a los chicos el fútbol argentino. Entre partiditos improvisados en la arena y pasando bronceador por cuerpos femeninos, me fui encariñando con el Caribe.

En lo profesional se me facilitaron las cosas, tanto el teatro, como la televisión y la publicidad, estaban llenos de argentinos talentosos. Ahí ya la gente se engañaba sola, pensaba que por ser argentino yo era tan talentoso como los demás compatriotas. Para no defraudar a nadie y cuidando lo que otros habían logrado, trabajé muy duro y traté de aprender de los mejores.

Uno de ellos era Percy Llanos, a quien yo escuchaba en radio desde niño en mi Córdoba natal. Nuestra amistad se profundizó en Venezuela, donde Percy producía espectáculos memorables con artistas de todo el mundo. Él se divertía mucho con mis historias del principado, disfrutábamos del particular humor cordobés y me llamaba “príncipe” todo el tiempo. Lo que luego, su hija Mariana, heredera de esa amistad hasta el día de hoy, convirtió en “principesso”, haciendo referencia a la película “La vida es bella”.

Pasaron los 19 años. Y cumpliendo con un mandato Divino, Karina y yo nos conocimos. Su mente era demasiado abierta y nunca le importó de dónde eran las personas, eso ahorró todas las explicaciones. Aunque algunos seres de su entorno no simpatizaran con mi origen.

Un día, varios años después de estar trabajando juntos, mientras Karina se comía un tercer panini de jamón serrano, me dijo…”Tú no llegaste en un caballo blanco, ni eres azul, pero eres mi príncipe y te amo con el alma”.

Volví a sentirme ese adolescente inmaduro que no sabía qué responder y le dije algo muy poco romántico… “Eres el ser más dulce y puro que haya conocido, hermosa como una mariposa, pero comes tanto, que más que mariposa, eres una polilla… a la que amo y voy a amar toda la vida”.

Y fue Karina, quien sabiendo que de ahí en adelante nada sería fácil para nosotros, la que creó la frase “Las aventuras del príncipe y la polilla”.

Cada vez que iniciábamos algo, un proyecto, un simple paseo, un largo viaje o en cada quimioterapia, ella mencionaba la frase y nos llenábamos de ilusión y energía.

Hasta el mismo día en que voló me lo dijo… “¡Cuántas aventuras del príncipe y la polilla mi vida!. Hay que agradecerle a Dios por habernos permitido disfrutar este amor y tantas cosas juntos”.

Le dije que nuestras aventuras no terminaban ahí. Que mientras yo caminara por este mundo, ella volaría a mi lado, hasta que los dos volvamos a encontrarnos para siempre.

Y así seguir viviendo más aventuras del príncipe y la polilla.

8 thoughts on “El príncipe y la polilla

  1. Que belleza …. me encanta cómo escribes ese amor que siempre estará vivo…. hasta que Dios quiera…… un abrazo fraternal!

  2. Wuaooo !que linda historia…. una hermosura como te expresa del amor de tu vida…. Así es Dios ….actúa de maneras diferentes….que nosotros como humanos no entendemos….El siempre estará contigo dirigiendo tu vida ….hasta que estén juntos…un abrazo fraternal…

    1. Muchas gracias Nancy! Así es, hay que dejarse llevar de la mano por Dios. Él siempre nos guiará para que podamos disfrutar del amor. Estoy retomando el Blog luego de comenzar a compartir nuestras cosas de Rural Mode y el legado de Karina en Instagram. Cuando quieras puedes pasarte por ahí. http://www.instagram.com/ruralmode Gracias por escribir. Abrazo grande!

  3. su amor es tan tan noble, tan tan grande, tan tan puro, tan tan hermoso, es tan tan.. SU AMOR “ES: TAN TAN…” su amor de príncipe y polilla devenida mariposa es el amor mas “TAN TAN” que haya conocido, me conmueve y me motiva a seguir amando!!!

    1. Silvi! Tengo un inconveniente con la página, no me está notificando de los comentarios en el momento y recién veo el tuyo. Perdón por no responder antes. Aquí la Tan Tan sos vos! Tan cariñosa, tan noble y tan generosa con tus comentarios. Sólo puedo decirte Mil Gracias! Y que sigas amando hasta que duela!

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